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jueves, 23 de diciembre de 2010

FIN DE AÑO... ¿MUSICAL?


Me doy una vuelta por Internet para dar un repaso a las últimas noticias musicales de este casi finiquitado 2010. En parte, es un ejercicio de masoquismo, lo sé. Pero no puedo evitarlo; hoy me siento gamberro y no puedo dejar pasar este bonito momento de solaz y esparcimiento, así que allá vamos.

Green Day preparan nuevo álbum para 2011. Ah, qué bien. Deben ser la única banda de “punk-rock” que ignora el paso del tiempo y las teorías de la relatividad de Einstein, y por eso continúan haciendo el mismo disco desde hace… bueno, mucho tiempo.

Más. Rihanna y Christina Aguilera escandalizan al público británico. Bueno, más bien escandalizan a Ofcom, la entidad encargada de supervisar el contenido de la radio y la televisión británicas, y que ha anunciado una investigación por la actuación que ambas realizaron en la final del concurso “Factor X” presentando sus últimos dos singles, y que según dicha entidad fueron un tanto “subidas de tono”. ¿Subidas de tono? ¿Quiere decir Ofcom que ambas cantantes promulgaron proclamas racistas o sexistas? ¿Hicieron el saludo fascista, promovieron la violencia doméstica? ¡Ah, no! Que es que sus actuaciones fueron un tanto eróticas, y claro, eso es tremendamente peligroso y subversivo. Aclarado queda.

Sigamos. El nuevo disco de Avril Lavigne ya tiene fecha, y yo me quedo paralizado por el horror al comprender que no se habla del 2020 o del 2035, sino… ¡del año que viene! ¡Horror! Y hablando de horror, constato con ídem que Lady GaGa tiene ya ocho figuras de cera en museos de todo el mundo. Y yo me pregunto: ¿no hay más cera que la que arde?

Por último, una noticia curiosa, si más no: el paso de cebra en el que los Beatles cruzan la calle Abbey Road en la portada de su último disco (1969), ha sido declarado patrimonio cultural por la English Heritage. John Penrose, ministro británico de Turismo y Patrimonio, se ha mostrado encantado con la idea y afirma que ese cruce forma parte del patrimonio británico.
Y yo me vuelvo a preguntar: ¿y la música? En fin, buenas fiestas feliz 2011.

viernes, 27 de noviembre de 2009

LA BANDA DEL SARGENTO PIMIENTA


Este domingo, 29 de noviembre, se cumplen ocho años de la muerte de George Harrison, el beatle introvertido y tímido. Y no es que a mí personalmente me interesase jamás su carrera en solitario, e incluso puedo decir sin ruborizarme que tampoco soy lo que se dice un beatlemaníaco (me gustan sus singles, sus canciones más frescas, pico de aquí y de allá). Pero también soy consciente de su inmensa importancia y peso específico en la música popular del siglo XX, y por ello me atrevo a escribir sobre el que a buen seguro es su obra más emblemática: Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Es muy posible que este no sea el mejor disco de The Beatles. Muchos de sus innumerables fans apostarían por Revolver, With The Beatles, o el famoso álbum blanco. Tampoco es el más vendido, ni el más recordado. Pero sin lugar a dudas es su disco más influyente; uno de los álbumes más influyentes de toda la historia de la música rock. Corría el año 1967 y el fenómeno Beatles hacía ya tiempo que se encontraba en su apogeo. Millones de discos vendidos, giras apoteósicas, apariciones en televisión, películas, conciertos plagados de crisis de histeria entre sus fans... Indiscutiblemente, los Beatles eran los números uno del mundo, lo habían conseguido todo y se habían superado a sí mismos una y otra vez. Hasta el punto de que John Lennon y Paul McCartney, secundados por George Harrison y Ringo Starr, habían decidido ya que debían ir más allá, superar lo ya logrado.

El primer paso lo dieron en 1965, cuando decidieron dejar los escenarios y no volver a tocar en directo. Su música grabada estaba adquiriendo complejidades que la tecnología del directo no permitía reproducir. Poco después, el álbum Revolver los volvía a elevar un peldaño más en relación con el resto de bandas de la época. Aprendieron a jugar con sus instrumentos, a incorporar músicos colaboradores, a comprender las enormes posibilidades de un estudio de grabación. A todo ello se unieron dos hechos más. Uno fue su toma de contacto con la espiritualidad oriental y la música hindú. El otro fue el álbum Pet Sounds, obra de los Beach Boys, un disco que precisamente incidía en la línea que pretendían seguir: arreglos suntuosos, acompañamientos orquestales, collages sonoros.

Dicho y hecho. Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band fue, probablemente, el primer álbum conceptual de la música pop. También marcó una época en cuanto a diseño gráfico, siendo una de las carátulas más imitadas de todos los tiempos. En cuanto al sonido, el productor George Martin y sus ingenieros de sonido logró un milagro; parecía imposible que en 1967 un disco de pop-rock pudiera sonar así. La innovación, la experimentación, cierta aura psicodélica y un estado de gracia compositivo incomparable recorren todo el disco, plagado de clásicos como A Little Help From My Friends, Lucy In The Sky With Diamonds o A Day In The Life, temas inolvidables y musicalmente mucho más complejos que cualquiera que hubieran grabado hasta entonces. Músicos franceses tocando instrumentos de viento, conjuntos de cuerda, efectos de sonido, grabaciones pasadas del revés, uso masivo de teclados de apoyo... La riqueza sonora del álbum está fuera de toda duda. No en vano Sergeant Pepper’s necesitó cinco meses de trabajo (una eternidad en aquellos años), 700 horas de estudio de grabación y 50.000 libras de coste.

No obstante, su rentabilidad, tanto comercial como artística, superó con creces todas las previsiones. El 1 de junio de 1967 el disco se ponía a la venta, y automáticamente todos los grupos del mundo quisieron hacer un disco como aquel. Desde luego, muy pocos pudieron, y aunque algunos consiguieran alcanzar las mismas cotas de calidad que los cuatro de Liverpool, fueron ellos quienes pusieron la primera piedra. Cuarenta y dos años después de su publicación, Sergeant Pepper’s suena igual de fresco, ambicioso y creativo que cuando salió al mercado. Sólo las obras maestras indiscutibles lo logran. Cuarenta y dos años después de su publicación, en el panteón virtual de la música rock sigue brillando este disco como una gema irrepetible, como una de las obras que cambiaron su curso y definieron su historia futura.

miércoles, 15 de abril de 2009

CUANDO TODO EMPEZÓ (VII Y FINAL)


Capítulo final de este serie de entradas dedicadas a los primeros años del rock'n'roll. Años de ilusión, de rebeldía, de mirar hacia adelante creyendo que jamás volveríamos la vista hacia atrás. Y no obstante, pasados los primeros años de fervor rocanrolero, el nuevo estilo musical comenzó a presentar fallos en su flamante motor y a mostrar una innegable decadencia artística y comercial. Las causas fueron diversas. Por un lado, la inmisericorde sobreexplotación de sus principales figuras, empezando por el mismo Elvis, obligadas a obtener hit tras hit y pulir su rebelde imagen en aras de una supuesta aceptación por parte del público mayoritario. Por otra parte, la irrupción en escena de una generación de jóvenes imberbes y repeinados (Frankie Avalon, Ricky Nelson, Fabian, Paul Anka, Pat Boone, Bobby Vee y demás supositorios) destinados al consumo teenager y mucho más aptos para agradar a cualquier padre de familia norteamericana con unos gramos de metralla en una pierna fruto de la campaña de Corea y un par de automóviles en el chalet "endosado". Eran tan guapos...

Más cosas. A finales de los años 50 también proliferaron los llamados "grupos de chicas", combos inconsistentes de amables voces femeninas, principalmente negras, hábilmente manipuladas por las compañías y los estudios, que arrinconaron al rock´n´roll como género comercial y vendedor por excelencia. Y la tumba definitiva: algunos años después surgen en Liverpool cuatro chavales flequillosos que proponen nuevos parámetros rápidamente capturados y ensalzados por la juventud mundial. Los Beatles habían llegado, se inventaban el beat y el pop y, de repente, el rock´n´roll pasó a ser parte del pasado.

Y no es que (dejando a un lado a los monstruos sagrados de sus inicios) no hubiera gente interesada en seguir reproduciendo los viejos sonidos de los 50´s. No era eso, no. Y ahí están los casos de muchos seguidores del bueno y viejo rock que a lo largo de los años y las décadas sublimaron sus fantasías infantiles emulando a sus ídolos; Robert Gordon, Crazy Cavan, Sleepy La Beef, Chris Speeding, Matchbox, Stray Cats, Los Lobos, el psichobilly con The Cramps al frente, el guasón de El Vez ...

Y, por supuesto, la pequeña aportación española: Loquillo y Los Rebeldes. Y poco más. Al rock´n´roll primigenio, como a todo en esta vida, se le pasó su momento, aunque por el camino dejó una impronta incomparable; nada más y nada menos que el honor de haber sido el género musical que más puertas ha abierto en todo el siglo XX y cuyos vástagos (innumerables como gotas en el océano) siguen reproduciéndose y mutando para dar a luz a descendientes cada vez más numerosos y diferenciados. Larga vida al rock´n´roll.

He recorrido mucho camino desde los días en que lavaba coches;
llegué a donde dije que llegaría y ahora tengo la seguridad
de que realmente no he llegado del todo; así que creo que empezaré de nuevo:
me colgaré la guitarra a la espalda y nunca miraré atrás.
Nunca seré más de lo que soy, y tú ya debes saberlo;
soy simplemente el hombre de la guitarra.
(Guitar Man, compuesta por Jerry Reed y cantada por Elvis Presley)