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viernes, 1 de abril de 2011

MUDDY WATERS: WATIOS PARA LA MÚSICA TRISTE


Tras la situación de movilización general provocada por la Segunda Guerra Mundial, el blues siguió moviéndose. Y la principal revolución en el mundo del blues vino de la electrificación de la guitarra, instrumento emblemático del género. Sin embargo, hasta ese momento (años 40 del siglo XX) el blues continuó siendo una música marginal, apenas apta para los restringidos circuitos de música para negros. Por otro lado, las condiciones de vida para los negros en el Deep South siguían siendo duras, difíciles y peligrosas. Los negros habían participado en gran número en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, arriesgando y perdiendo sus vidas en los campos de batalla europeos en nombre de la libertad. Pero cuando regresaron a casa se encontraron los mismos problemas que abandonaron: explotación, racismo, discriminación... Los estados sureños seguían siendo un lugar de cruel presente y escasamente prometedor futuro, y muchos negros decidieron emigrar al norte industrial, dejando los campos de algodón y las plantaciones para buscar trabajos mas cualificados y supuestamente mas civilizados en las fábricas y cadenas de montaje de Nueva York, Detroit o Chicago.

A finales de la década, y sobre todo durante los años cincuenta, el blues se transforma en rhythm & blues, y el r&b alcanza un éxito comercial importante y un estatus inamovible y prestigioso como la música que dará origen mas adelante al rock'n'roll mediante la incorporación definitiva al blues del formato de pequeño grupo (sección rítmica, piano, un par de guitarras y una voz solista, mas algún que otro aditamento ocasional), la inyección masiva de fuertes dosis de ritmo sincopado y peleón, y la adopción de una temática urbana en la que el sexo y la violencia pasan a ser los referentes principales. Este cambio o transformación esencial en la historia del blues tendrá lugar en varias ciudades (Nueva York, Los Angeles, Houston, Memphis), pero su epicentro se sitúa sin lugar a dudas en Chicago, la Ciudad del Viento, una gran conurbación industrial que acoge en los años 40 una gran parte de la emigración negra procedente del sur y que, merced a la intervención providencial de sellos discográficos como Chess o Mercury, produjo la eclosión del r&b de la mano de algunos de los bluesman mas conocidos y legendarios de la historia.

El mas místico y representativo de todos aquellos músicos de nuevo cuño fue Muddy Waters (1915-1983, Rolling Fort, Mississippi), cuyo nombre real es McKinley Morganfield. Hablar de r&b en Chicago sin hacer mención de este antiguo trabajador agrario llegado a la Ciudad del Viento en los años 40 es poco menos que imposible. Su voz recia y cortante, su peculiar técnica con la slide-guitar y una impresionante colección de hits históricos (Hoochiecoochieman, Manish boy, Got my mojo working, Rollin'stone, Long distance call, ect.) apuntan a Muddy Waters como el bluesman mas influyente y decisivo de los años 50, tanto por ser prácticamente el primero en formar una banda estable e impresionante de blues eléctrico (integrada por Little Walter, Otis Spann, Baby Face Leroy Foster y Jimmy Rogers entre otros), como por ser el pilar fundamental en el cual se apoyará el rock y el r&b británico de los años sesenta. No estuvo solo Muddy Waters en la tarea de acercar la llama del r&b al mundo. En tan magna empresa le acompañan monstruos como John Lee Hooker, 0 Howlin'Wolf, que puede ser considerado tranquilamente como uno de los mejores cantantes de blues de todos los tiempos.

No obstante, no eran Waters, Hooker y Wolf los únicos que se movían en el territorio abrupto y mágico del rhythm & blues. Músicos de fantástica y rica trayectoria como Elmore James (cuya banda, The Broomdusters, podía competir sin complejo alguno con la de Muddy Waters), Sonny Boy Williamson II, Memphis Slim, Otis Rush e incluso un Bo Didley antes de dar sus primeros y exitosos pasos en el terreno del boogie-boogie y el rock, componían, junto a muchos otros mas, un grupo de artistas cuya calidad y trascendencia en la historia de la música del siglo XX todavía no han sido igualadas.

Pero Muddy Waters fue el primero de ellos. Y también el mejor. Por si tienes alguna duda, puedes comprobarlo en la serie de discos Live In Mississippi, cuatro discos en los que contó con la colaboración del tremendo guitarrista albino Jhonny Winter grabados entre 1977 y 1981, en los que demuestra la grandeza de una voz y un género de los cuales, y quizá sin saberlo, todavía somos deudores muchos de nosotros.

viernes, 28 de mayo de 2010

TROVADORES EN LA VÍA DEL TREN


Leo en la web de Indyrock que el gran B. B. King actuará el próximo 2 de junio en el Teatro Circo Price de Madrid con motivo de la celebración del cumpleaños (92 del ala) de Nelson Mandela. Bueno, King no es ningún niño precisamente (tiene 85 años, pues nació en Missisipi en 1925), y menos aún el blues, el género que, a finales del siglo XIX y a principios del XX, y dirigido exclusivamente en sus inicios a un publico negro, queda codificado bajo las premisas que muchos ya conocen; es decir, estructuras de doce compases (o de otros múltiples de cuatro), armonías simples, melodías principalmente pentatónicas, y letras desgranadas en tres versos.

La mayor parte de los primeros músicos de blues (W.C. Handy, Leroy Carr, Charley Patton, Blind Lemon Jefferson, Bukka White o Mississippi John Hurt) fueron prácticamente trovadores modernos que engarzan en sus repertorios piezas de folk y country, canciones tradicionales, himnos religiosos y blues primitivos. Pero la principal revolución en el mundo del blues (después de la ajetreada y legendaria vida del maestro Robert Johnson en los años 30) provendrá de la electrificación de la guitarra en los años cuarenta, instrumento emblemático del género. En este sentido, puede afirmarse que el principal valedor de la guitarra eléctrica en el universo del blues fue el tejano T-Bone Walker, pionero en la adaptación del blues al formato de grupo reducido, y predecesor como guitarrista eléctrico.

Sin embargo, hasta ese momento el blues continuó siendo una música marginal, apenas apta para los restringidos circuitos de música, que la consumen en lugares propios y merced a sellos discográficos especializados en ofrecer blues, gospel o jazz al público negro. La transformación esencial en la historia del blues tendrá lugar en varias ciudades (Nueva York, Los Angeles, Houston, Memphis), pero su epicentro se sitúa sin lugar a dudas en Chicago, la Ciudad del Viento, una gran conurbación industrial que acoge en los años 40 una gran parte de la emigración negra procedente del sur y que, merced a la intervención providencial de sellos discográficos como Chess o Mercury, produjo la eclosión del r&b de la mano de algunos de los bluesman más conocidos y legendarios de la historia. Quizá el mas místico y representativo de todos aquellos músicos de nuevo cuño sea Muddy Waters. Pero no estaba solo Muddy Waters para acercar la llama del r&b al mundo. En tan magna empresa le acompañan monstruos como John Lee Hooker, y otra de las figuras decisivas y mas admiradas del r&b producido en Chicago en los años 50: Howlin'Wolf (1910-1976), un hijo de plantadores de algodón que puede ser considerado tranquilamente como uno de los mejores cantantes de blues de todos los tiempos.

Los grandes héroes del r&b como Waters, Wolf o Hooker entran en la década de los 60 con todo su potencial y carisma intactos. No obstante, el nuevo decenio asistirá a la eclosión de nuevas leyendas, varias de las cuales todavía continúan dando guerra y son la actual referencia clásica del género. El mas emblemático de todos ellos es sin duda B. B. King, cuyo nombre real es Riley B. King. El orondo B. B. es un artista con un peso, corporal y artístico, incalculable en el universo del blues, y posiblemente sea el mejor guitarrista que ha ofrecido el género en toda su dilatada historia. Sus primeras grabaciones se remontan a la década de los 50, pero es en los 60's cuando consigue alcanzar un estatus que se ha hecho inamovible. Su voz recia y dúctil y, por encima de todo, un estilo endemoniado de tocar su famosa guitarra "Lucille", heredado de antiguos estilistas como T-Bone Walker o Lonnie Johnson, y que se conformará como los textos sagrados de la guitarra blues para los grupos británicos adoradores del r&b y para las siguientes generaciones de bluesmen negros, son las principales aportaciones de B.B. King a la evolución continuada del blues hasta nuestros días. Unos días (lustros, más bien) en los que el blues evidentemente ha dejado de ser un género con un peso específico importante, pero que sigue reteniendo en sus notas todo el sabor primitivo de la música compuesta e interpretada con el alma y las vísceras. Si eres de los que tienen curiosidad por descubrir a los abuelos de los Rolling Stones, Led Zeppelin y Eric Clapton, o a los bisabuelos de The White Stripes o Velvet Revolver, no lo dudes: descubre el blues y viajarás en el tiempo a un pasado en que todo estaba por hacer y por cantar.